Invitar a Dylan a comer con nosotros no fue una buena idea a la vez y a la vez no.
Resulto ser una persona realmente encantadora, y aunque no quisiera me hacia reír y seguía leyendo el pensamiento, eso me estaba poniendo nerviosa....
-Disculpenme- dijo Romeo cuando se levanto y se fue al baño.
Trate de desviar la mirada o entretenerme en algo, cuando me atreví a mirarlo descubrí que me observaba.
-¿Qué?- le pregunte.
-Nada- contesto.
-Dime como lo haces- le demande.
Puso cara de inocente.
-¿De que hablas?- dijo con el sonido de voz que a cualquiera le partiría el corazón.
-Leerme el pensamiento ¿Cómo lo haces?- le volví a preguntar.
-No es nada de difícil, eres la persona más sincera que e conocido- me contesto.
-¿Qué?-
-Si, tu rostro y tus ojos lo dicen por tu, e tenido que ser un buen lector de gestos que hasta puedo oírte, se que al principio pensaste que era un idiota- me explico tomando un poco de soda y después me sonrió.
-No lo pensé con esas palabras, pero no te preocupes lo sigo pensando- lo imité al tomar un sorbo de soda y después le sonreí con indulgencia.
-¿Enserio?- pregunto extrañado.
-Si- trate de mantenerme firme.
-No lo piensas completamente- dijo convencido.
- Deja de hacer eso- casi el grite irritada- no me gusta.
Él se burló de nuevo.
-No es mi culpa, deja de ser tan clara y ya veremos- dijo antes de pararse.
-¿Te vas?- le pregunte.
-Te irrito, es mucho por hoy de mi parte, nos vemos mañana- dijo antes de guñarme el ojo y marcharse.
En este momento odiaba a la familia D´luna, ¿Porque tenía que ser Dylan un D´luna?, saque la lengua en la dirección por la cual se fue Dylan y por la cual se aproximaba Romeo.
-¿A donde fue Dylan?- pregunto antes de tomar asiento.
-No se creo que se a aburrido conmigo- aburrido era lo contrarió a loq ue hizo ese chico conmigo.
-¿Contigo? no creo- dijo meneando la cabeza.
-¿De que parte es Dylan tu primo?- pregunte para que no siguiera interrogandome.
-Su padre era hermano del mío, solo que Robert se a venido a aquí a poner una empresa asociada con la de mi padre, Dylan nació en Venecia, pero no duro ahí ni su primer año de vida- me explico.
-A mi me hubiera gustado crecer en un lugar como Venecia- murmure para mi misma.
Me imagine creciendo como una italiana, sin que Brad se hubiera cruzado en mi camino, solo conociendo a Romeo, pero luego desterre esa idea de inmediato, si hubiera nacido en Italia no hubiera conocido jamás a mis padres, a Norma, no hubiera vivido momentos inolvidables....
Romeo solo me sonrió.
Odiaba eso, porque me quedaba con boba mirandolo por unos segundos mientras que mi razonamiento trataba de vencer a la niebla de mi conciencia.
-¿Te ha caído bien Dylan?- me pregunto dejando a mi razonamiento libre de salir, lo cual le agradecí.
¿Pero que le diría? ¿La verdad? ¿Como me caía realmente su primo?.
-Es muy interesante- fue lo único que me atrevía a decir.
él se rió de mi.
-Es como un hermano para mi-
-Se nota que se llevan bien-
-Si-
Nos quedamos en silencio por un momento, cuando me llego a la mente lo que me había dicho Dylan.
-¿Crees que soy muy fácil de leer?, ¿Me refiero a que tu sabes, a que pues, si es fácil saber lo que pienso?- me sentí una tonta preguntando eso.
Hizo una mueca y me observo.
-En ocasiones-
Torcí la boca en una mueca no muy satisfecha.
-¿Quieres ir a el cine esta noche?- pregunto Romeo.
-¿Cine?-
-Si, hoy ahí una comedia romantica, eso creo, podemos ver otra cosas si quieres- se apresuro a decir.
-Esta bien- le conteste, no sonaba nada mal.
-Tengo que hacer unas llamadas y unas cuantas cosas, nos vemos luego- dijo cuando se levanto y se marcho.
Me quede sola en la mesa del restaurante, observe a mi alrededor y vi que muchas chicas tenían la mirada fija en la espalda de Romeo, después se volvían a verme a mi y a murmurar.
Eso me molesto, no que murmuraran de mi, sino que lo vieran de esa forma, vi como una chica de pelo ondulado, largo y rojizo lo miraba con sus cafeces con curiosidad e interes, como un león a su presa, estudiando cada uno de sus movimientos.
-Son los primos D´luna- oí a alguien susurrar.
No me moví para poder oír.
- Son tan guapos- le contesto otra.
-Si, a mi me encanta Romeo-
-Su primo no esta mal-
-¿Quien sera esa?-
Me irrito en la forma en la que lo decían, como si yo no fuera digna de la compañía de los D´luna.
-No creo que sea algo muy importante, ¿Ya te has fijado?, nada que ver con Alina Maquiel, ¿La has oído cantar?, además es preciosa, bueno no tanto como yo- ash, esa chica en realidad me irritaba.
¿Y que si yo no soy italiana?, ¿Ni hermosa? ¿O famosa?, simplemente soy yo.
Apreté los dientes con rabia y me levante sin mirar quienes eran, me puse los lentes de sol y trate de salir con la mayor dignidad posible.
Las lágrimas de rabia y verguenza salieron cuando me encontraba corriendo a mi habitación, abrí rápidamente y me lance a la cama donde llore un poco.
¿Quienes se creían esas chicas para hablar de mi?.
Esa misma pregunta fue la que me lleno de valor, yo era una chica linda, no expectacular, como aquellas que salen en las revistas y ese tipo de cosas, pero si bonita de una forma en la que ellas no entenderían.
Me seque las lágrimas de las mejillas, fui al ropero y busque en una pequeña bolsa de Gucci.
Mire el bello traje de baño que me había comprado, era de un color verde esmeralda, con una marcada V en el busto y descubierto de atrás.
Me miré al espejo cuando me lo puse y me sentí la mujer más bella, levante la barbilla y me mire a los ojos.
Salí dispuesta a ir a la alberca, donde todos se divertían y tomaban el sol, encontré un buen catre y me senté, mire a todos lados y me encontre con los ojos negros de Dylan mirandome al otro lado de la piscina, hablaba con dos chicas pero era obvio que no les prestaba atención.
él se disculpo sin esperar a que ellas le respondieran y vino a mi.
Yo sonreí abiertamente ante mirada fulminante de las dos chicas que lo observaron venir a mi.
Espero que les agrade, comenten para saber que les aprecio.
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martes, 18 de mayo de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010
Cap.9. Primo.
¿Qué de debes de poner para la comida en un crucero de lujo?, un vestido es muy serió, así que descarte esa posibilidad.
Me había duchado y ahora trataba de desifrar que usar, desempaque todo para poder ver bien, pero había salido con todo mi guardaropas.
Al final me decidí por un short color caqui y una blusa azul de manga corta, unas sandalias y mis lentes de sol, me cepille el pelo hasta que quedo completamente lacio y lo deje suelto.
Tocaron a la puerta con los nudillos y sin dudar abrí, porque ya sabía quien era.
Suspiré y abrí los ojos para poder verlo, pero me desepcione al instante.
Ese chico no era Romeo, en realidad no lo había visto en toda mi vida, sus ojos era de un color negro a zabache demasido negros, como los de los tiburones, pero brillaban como las estrellas, su pelo caía sutilmente sobre su frente y su sonrisa era segadora.
-Disculpa- dije mirandolo a los ojos tratando de saber que pretendía.
Pero sus ojos eran frío como el hielo.
- Hola- y su voz igual de fría.
Carecía de emoción alguna, era como una roca y tenía el aspecto de una roca, era alto, igual que Romeo y su composición musculosa, se esos chicos que solo te encuentras en las portadas de las revistas.
- ¿Te has perdido?- esa era la única excusa que se me ocurría para que este chico estuviera parado a mi puerta.
-No-
Eso me irrito, entonces ¿Que diablos quería?.
-Solo vine a decir hola- pareció leer mi mente.
Abrí los ojos ante su respuesta y él se rió de mi, eso me sorprendió aún más, me sorprendióq ue un hombre con una apariencia como él se pudiera reír.
-Ya lo has dicho- le dije irritada.
Estaba apunto de cerrarle la puerta en su nariz pero el habilmente metió el pie entre la cerradura y me impidió cerrar.
- Mi nombre es Dylan- se presentó amablemente.
Suspire derrotada y trate de ser amable.
-Soy Sol- me presenté lo más amable que pude.
Y él se volvió a reír y me volvió a irritar, así que ya no trate de ser amable.
-¿Que es tan gracioso?- quise saber, no eso es suave, le demande saber.
Él se callo de inmediato.
-Yo- admitió.
Yo arquie las cejas y él me miro, después se volvió al pasillo.
-Soy un idiota- murmuro.
-Al fin lo reconoces- le conteste.
Yo me reí y absurdamente él se unió a mis risas, era raro escucharnos, como su risa era armoniosa y la mía parecía que un gato se estaba ahogando.
-¿De donde eres Sol?- pregunto cuando nos se termino de reír.
-Soy de New York- le constes.
-Soy de Chicago- dijo sin esperar que yo le preguntara de donde era.
-Pensé que eras de Alaska- le fui sincera, pues se parecía mucho a un oso polar.
-Si, mucha gente piensa eso- se lo tomo muy a la ligera, otra vez leyendo mi mente.
-¿Dylan qué?- le pregunte nomas para desviar mi incomodidad.
Él hizo una mueca, pero después comprendió a que me refería.
-Dylan D´luna- al escuchar su apellido me quede boquiabierta.
-¿Eres eres, algo de Romeo D´luna?- logre preguntarle.
Sus ojos negros se turbaron y luego otra sonrisa segadora cruzo su rostro.
-Si- respondió.
-Es mi primo- dijo Romeo que estaba detrás de él.
Dylan se volvió a Romeo y le saludo.
-Cuanto tiempo- le dijo cuando lo abrazo.
-¿Quien diría que nos encontraríamos aquí?- pregunto Romeo sorprendido- Fui a Chicago pero no te encontre, me dijo Jess que estabas en California.
-Si pero he venido al crucero con intención de ir a visitarte, ya sabes cuanto me desagradan los aviones- le contesto Dylan.
Yo solo miraba anonadada aquel reencuentro, Romeo me miro y me sonrió.
-Ya has conocido a Sol- dijo.
-Si, muy amable la chica- dijo burlón Dylan.
Yo instintevamente le saque la lengua y los dos soltaron una carcajada.
-¿Nos acompañaras a comer?- le pregunte apresuradamente.
-¿Si no les molesta?- dijo.
-Claro que no, tengo muchos años que no te veo, desde que teníamos 14 años- se apresuro a decir Romeo.
-¿Bajamos?- me ofreció el brazo Dylan.
Yo hice una mueca.
-Bajemos- dije pasando a su lado y adelantandome.
Oí como soltaron una carcajada los dos y me siguieron.
¿Quien diría que me encontraría con el primo de Romeo ahí? ¿Quien diría que Dylan sería tan duro e irritante y a la vez divertido y encantador?.
Hasta yo me sorprendí, ni sabía que Romeo tendría un primo, por eso me encanta escribir, jejeje, espero que les guste.
Atte: Alejandra
domingo, 16 de mayo de 2010
Cap.8. Crucero.
-O Dios mio- grito sujetandome por la cintura y dandome vueltas en el aire sin parar.
-Oye- le dije riendo.
Él soltó una carcajada y después me deposito con cuidado en el suelo.
A su lado me sentía una niña pequeña, y eso era realmente raro, pero sus ojos me daban una seguridad que nunca había sentido.
- Paso por ti a las 7 de la mañana- dijo con la sonrisa más feliz que vi en una persona.
Me puse un poco nerviosa por como les diría a mis padres sobre que me iría en una embarcación con el hermano gemelo de mi amor perdido que acabo de conocer hace dos días, pero me dejo de importar ya tenía la mayoría de edad además no los tendría al tanto de mi vida en Florencia.
-¿Tengo que empacar para la playa?- pregunte sonriendole.
-Es el crucero más asombroso, lo e pagado para nosotros dos- dijo volviendome a alzar.
-¿Para los dos?- eso me dijo que pensaba que yo me iría con él.
-Bueno para mi amigo y yo, es el mejor pero se ha enamorado, según él-me explico y resulto de lo más encantador cuando tartamudeaba y se combinaba con su acento.
- ¿Alguna vez te has enamorado?- le pregunte mirandolo a los ojos.
De inmediato me tense y me arrepentí de haber preguntado, tal vez no quería saber la respuesta.
Él me miró tan intensamente y sus ojos brillaron a la noche como otra de las estrellas.
- Solo una vez, pero no fue amor, era una ilusión siniestra que me empaño los ojos, sentía algo, claro, pero no fue eso que se espera, como lo describen en las miles de novelas, no eran los brillantes fuegos artificiales cuando la besaba, no era lo que estaba esperando- me quede anonadada al escucharlo hablar así, tan profundamente, tan lírico.
Me quede sin aliento y no pude reacción al instante.
-¿Y que es lo que esperas?- dije ahogada.
Él me miro de una forma que no pude interpretar.
-Todavía no lo descubro- me murmuro.
Y más aturdimiento.
Me miro por un rato más y pude sentir como se inclinaba más y más, ¿Me iría a besar?, lo pero era que yo me puse de puntillas para ello inconcientemente, podía sentir su aliento en mi nariz.
Pero se alejo y me sonrió.
La desilusión cruzo mi rostro, en cuanto deje de sentir su escorial presencia cerca de mi.
Habría echando mis brazos al rededor de su cuello y atraerlo así mi para besarlo, pero no lo haría, porque así echaría a perder toda la coraza que yo misma me había impuesto para protegerme, aunque fuera lo que más desiara en ese momento.
-Es hora de que entre- murmure.
-Si, es lo mejor- dijo irgindose por completo y reullendo mi mirada.
Me encamine a la puerta del edificio, después me volví para poder verlo, no porque quisiera, sino porque mi cuerpo me pedía verlo, me pedía su cercanía para poder estar bien.
Mientras subía a mi apartamento me di cuenta de que mis mayores miedo estaba apareciendo con cara de tentación, Romeo me destrozaría el corazón, pero ¿Si mi corazón estaba roto ya?, todas mis defensas se estaban desmoronando mientras abría la puerta la puerta del apartamento.
No se si Romeo sentía algo por mi, pero yo debería de dejar mis emociones bajo llave, al igual que mi corazón.
El sol apenas quería salir, pero perezoso le gané, mis maletas estaban hechas y todo en mi habitación en su lugar, era la última vez que estaría ahí en toda mi vida.
La sensación de pánico que sentía ante un futuro incierto era tremenda, pero logre controlarme antes de que tocaran a la puerta, seguro era Romeo.
Mis padres habían pasado toda la noche diciendome que no querían verme partir, por lo cual nos despedimos en la mañana, bueno, no era un adiós rotundo, sino un solo hasta luego, yo siempre odie despedirme de las personas que quería, como de Norma, la cual en silencio lloro y me dijo que tenía que ir a California para visitarla a ella y a Cristofer, así le pondría a su bebe.
Abrí la puerta apresuradamente, Romeo estaba del otro lado sonreindome, me pregunte si este chico alguna vez se sintió enfadado.
-¿Lista?- pregunto.
Yo trague saliva antes de contestar.
-Si-
En silenció cerré la puerta, pero me detuve para poder ver la sala, la pequeña mesa en las cuales mis padres en la mañana me resivian y pude ver el rostro de mi madre asomarse, con lagrimas en las mejillas y tratando de sonreír, le devolví la sonrisa y cerré la puerta.
Romeo me ayudo con las maletas, no había dicho nada aún y yo no pensaba romper el silencio, había miles de emociones en mi pecho, unas buenas y otras no tanto, sentía mi corazón apachurrado como una pasa y mi cabeza me daba vueltas.
Romeo no me mintió con el mejor crucero del mundo, este no le envidiaba nada al Titanic, solo que esperaba este no se hundiera, todo lujo, cuando llegamos a la entrada no tuvimos que hacer linea.
- Buenos días joven D´luna y su encantadora compañera, sus camarotes están listas- dijo el señor de la entrada.
¿D´luna?.
- Muchas gracias- dijo educandamente Romeo, antes de poner una mano en mi espalda y encaminarme hasía dentro.
No esperaron a tomar nuestras maletas y saludarlo por su supuesto apellido Sr. D´luna.
Mi camarote era digno de una estrella de cine o de la alta sociedad, una cama descomunal de un edredón dorado y blanco, con muchos cojines, un tocador enorme de madera tallada y alfombras de color mate, el baño era más grande uqe mi habitación en mi apartamento, tenía una ducha y una tina, además de un lavavo de mármol blanco.
-Dios mio Romeo, esto eso.- me quede sin palabras de lo impresionada que estaba.
-Esto es tu camarote, el mío esta hasta el fondo de este mismo pasillo, relajate y nos vemos para la comida- me dijo sonriendo.
Se fue y yo me quede para ahí en la puerta, mis maletas ya estaban ahí y todo listo para mi estancia.
Entré y me senté en la cama, la cual estaba realmente cómoda, me puse a pensar en quien en realidad era el chico con el cual me había embarcado.
Al parecer era Romeo D´luna, pero ¿Quienes eran D´luna?, para costiarce un crucero como este tenían que tener dinero y todo el mundo aquí lo trataba como si fuera de la realeza.
¿En que te metiste Sol?, me pregunte a mi misma.
Hahaha, D´luna nisiquiera se si existe ese apellido, pero bueno, a mi me encanta y espero que a ustedes también, gracias por comentar y leer, en realidad pareció mucho eso, aunque una persona o 100 personas lo lean es lo que me inspira y me motiva para seguir escribiendo.
Gracias
Atte: Alejandra
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